Una pareja trans se casó por iglesia en Corrientes: el Arzobispado lo declaró nulo y evalúa sanciones al cura
La ceremonia generó un fuerte cruce entre la institución religiosa y el sacerdote que ofició el enlace el pasado 28 de enero.
Miércoles 18 de febrero 2026 | 10:20 Hs.
El Arzobispado de Corrientes inició un proceso administrativo para aplicar posibles sanciones canónicas contra el fray Fernando Luis Gómez, tras celebrar el matrimonio religioso de una pareja trans.
La unión, protagonizada por la activista Solange Agustina Ayala (33) e Isaías Díaz Núñez (26), fue calificada como “nula” por las autoridades eclesiásticas provinciales.
La ceremonia tuvo lugar en la parroquia Nuestra Señora de Pompeya. Según lo informado por Clarín, los contrayentes, que llevan cinco años de relación, habían realizado previamente el cambio de nombre y género en sus documentos amparados por la Ley de Identidad de Género.
El arzobispo José Alfredo Larregain afirmó que el matrimonio se considera nulo “ipso facto” —por el propio hecho—. Según el prelado, la unión no cumple con los requisitos de “materia y forma” exigidos para un sacramento válido.
Desde el Arzobispado advirtieron que actuarán de oficio bajo el Derecho Canónico. Señalaron que no se recibió la documentación eclesiástica previa requerida para el tratamiento de estos casos especiales.
Por su parte, el fray Gómez emitió un comunicado donde sostuvo haber seguido la “orientación pastoral y norma eclesial”. Argumentó que los contrayentes actuaron con “rectitud y buena fe” al prestar su consentimiento.
El religioso explicó a la pareja que, al ser biológicamente un varón y una mujer, no existían impedimentos para ser bendecidos. Las partidas de bautismo originales conservan los nombres asignados al nacer.
No obstante, ante la polémica, el sacerdote adelantó que se reforzarán los procedimientos de entrevista y verificación. El objetivo es “resguardar la santidad de los sacramentos” y evitar confusiones en la feligresía.
Solange Ayala, referente de la comunidad LGBT en Corrientes, expresó que la posibilidad de casarse por iglesia fue “como cumplir un sueño”. Inicialmente, la pareja consideraba que el enlace sería imposible por las posturas institucionales.
La joven destacó que la elección del templo fue deliberada debido a su apertura hacia la comunidad. “Lo hicimos como cualquier otra pareja: iniciamos un expediente matrimonial y el fray nos recibió muy bien”, relató.
Pese a la nulidad dictada por el Arzobispado, los contrayentes manifestaron haber celebrado su unión con respeto. Ahora, esperan que se reconozca su derecho a vivir plenamente su compromiso religioso fuera de la controversia administrativa.
Fuente: La Voz del Interior
La unión, protagonizada por la activista Solange Agustina Ayala (33) e Isaías Díaz Núñez (26), fue calificada como “nula” por las autoridades eclesiásticas provinciales.
La ceremonia tuvo lugar en la parroquia Nuestra Señora de Pompeya. Según lo informado por Clarín, los contrayentes, que llevan cinco años de relación, habían realizado previamente el cambio de nombre y género en sus documentos amparados por la Ley de Identidad de Género.
El arzobispo José Alfredo Larregain afirmó que el matrimonio se considera nulo “ipso facto” —por el propio hecho—. Según el prelado, la unión no cumple con los requisitos de “materia y forma” exigidos para un sacramento válido.
Desde el Arzobispado advirtieron que actuarán de oficio bajo el Derecho Canónico. Señalaron que no se recibió la documentación eclesiástica previa requerida para el tratamiento de estos casos especiales.
Por su parte, el fray Gómez emitió un comunicado donde sostuvo haber seguido la “orientación pastoral y norma eclesial”. Argumentó que los contrayentes actuaron con “rectitud y buena fe” al prestar su consentimiento.
El religioso explicó a la pareja que, al ser biológicamente un varón y una mujer, no existían impedimentos para ser bendecidos. Las partidas de bautismo originales conservan los nombres asignados al nacer.
No obstante, ante la polémica, el sacerdote adelantó que se reforzarán los procedimientos de entrevista y verificación. El objetivo es “resguardar la santidad de los sacramentos” y evitar confusiones en la feligresía.
Solange Ayala, referente de la comunidad LGBT en Corrientes, expresó que la posibilidad de casarse por iglesia fue “como cumplir un sueño”. Inicialmente, la pareja consideraba que el enlace sería imposible por las posturas institucionales.
La joven destacó que la elección del templo fue deliberada debido a su apertura hacia la comunidad. “Lo hicimos como cualquier otra pareja: iniciamos un expediente matrimonial y el fray nos recibió muy bien”, relató.
Pese a la nulidad dictada por el Arzobispado, los contrayentes manifestaron haber celebrado su unión con respeto. Ahora, esperan que se reconozca su derecho a vivir plenamente su compromiso religioso fuera de la controversia administrativa.
Fuente: La Voz del Interior
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