Columna de Actividad Física: Core
El profesor Lucas Gudiño explicó la importancia de entrenar la zona media del cuerpo y cómo incorporarla correctamente dentro de una rutina.
Viernes 20 de marzo 2026 | 11:50 Hs.
En una nueva edición de la columna de actividad física, el profesor Lucas Gudiño abordó uno de los conceptos más presentes en el entrenamiento actual: el trabajo de core, una zona clave del cuerpo que muchas veces se confunde únicamente con los abdominales, aunque en realidad involucra un conjunto muscular mucho más amplio.
Según explicó, el core no es sinónimo de abdominales, sino que abarca distintos grupos musculares que cumplen una función central en el movimiento y la estabilidad corporal. “El core es la unión entre el tren inferior y el tren superior. Se encarga de transportar fuerza y energía desde abajo hacia arriba o a la inversa”, señaló.
Dentro de esta zona se incluyen músculos como abdominales, psoas, glúteos, glúteo medio, flexores y extensores de cadera, todos involucrados en el control postural, el equilibrio y la transferencia de fuerza en múltiples movimientos cotidianos y deportivos.
Gudiño remarcó que fortalecer esta región aporta beneficios concretos como una mejor postura, menor riesgo de dolor lumbar, prevención de lesiones y un mejor rendimiento físico, especialmente en ejercicios compuestos como sentadillas, peso muerto o dominadas, donde el cuerpo necesita una base estable para ejecutar correctamente la técnica.
En cuanto a los ejercicios, indicó que existen variantes estáticas y dinámicas. Entre las más conocidas se encuentran las planchas frontales y laterales, aunque aclaró que pueden complejizarse mediante elementos de inestabilidad como bosu, pelotas o reducción de apoyos, generando un mayor desafío muscular.
También mencionó ejercicios dinámicos como abdominales cruzados, giros con disco y trabajos de equilibrio, siempre adaptados al nivel de cada persona. En ese sentido, insistió en que la progresión es fundamental y que no todos los ejercicios deben aplicarse de la misma manera en principiantes y personas avanzadas.
Además, advirtió sobre ciertos movimientos que conviene evitar o controlar, especialmente giros bruscos con carga o repeticiones excesivas, ya que pueden generar sobrecarga en la zona lumbar.
Uno de los puntos centrales de la explicación estuvo relacionado con el momento ideal para entrenar el core dentro de una rutina. A diferencia de la práctica habitual de dejar abdominales para el final, Gudiño sostuvo que resulta más conveniente activarlo antes del trabajo principal. “Si después vas a hacer sentadillas o peso muerto, primero activá bien la zona media. Eso mejora el rendimiento y ayuda a levantar mejor”, explicó.
Finalmente recordó que el core trabaja de manera constante, incluso en acciones simples como caminar, donde participa en el control de la rotación corporal y el equilibrio general.
“Es un grupo muscular que tiene que estar fuerte, pero no hace falta cargarlo en exceso. Lo importante es activarlo bien, con ejercicios adecuados y según cada persona”, concluyó.
Según explicó, el core no es sinónimo de abdominales, sino que abarca distintos grupos musculares que cumplen una función central en el movimiento y la estabilidad corporal. “El core es la unión entre el tren inferior y el tren superior. Se encarga de transportar fuerza y energía desde abajo hacia arriba o a la inversa”, señaló.
Dentro de esta zona se incluyen músculos como abdominales, psoas, glúteos, glúteo medio, flexores y extensores de cadera, todos involucrados en el control postural, el equilibrio y la transferencia de fuerza en múltiples movimientos cotidianos y deportivos.
Gudiño remarcó que fortalecer esta región aporta beneficios concretos como una mejor postura, menor riesgo de dolor lumbar, prevención de lesiones y un mejor rendimiento físico, especialmente en ejercicios compuestos como sentadillas, peso muerto o dominadas, donde el cuerpo necesita una base estable para ejecutar correctamente la técnica.
En cuanto a los ejercicios, indicó que existen variantes estáticas y dinámicas. Entre las más conocidas se encuentran las planchas frontales y laterales, aunque aclaró que pueden complejizarse mediante elementos de inestabilidad como bosu, pelotas o reducción de apoyos, generando un mayor desafío muscular.
También mencionó ejercicios dinámicos como abdominales cruzados, giros con disco y trabajos de equilibrio, siempre adaptados al nivel de cada persona. En ese sentido, insistió en que la progresión es fundamental y que no todos los ejercicios deben aplicarse de la misma manera en principiantes y personas avanzadas.
Además, advirtió sobre ciertos movimientos que conviene evitar o controlar, especialmente giros bruscos con carga o repeticiones excesivas, ya que pueden generar sobrecarga en la zona lumbar.
Uno de los puntos centrales de la explicación estuvo relacionado con el momento ideal para entrenar el core dentro de una rutina. A diferencia de la práctica habitual de dejar abdominales para el final, Gudiño sostuvo que resulta más conveniente activarlo antes del trabajo principal. “Si después vas a hacer sentadillas o peso muerto, primero activá bien la zona media. Eso mejora el rendimiento y ayuda a levantar mejor”, explicó.
Finalmente recordó que el core trabaja de manera constante, incluso en acciones simples como caminar, donde participa en el control de la rotación corporal y el equilibrio general.
“Es un grupo muscular que tiene que estar fuerte, pero no hace falta cargarlo en exceso. Lo importante es activarlo bien, con ejercicios adecuados y según cada persona”, concluyó.
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